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Cómo la ciencia replicó el cristal dicroico romano de la Copa de Licurgo

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Investigadores de la Universidad de Sheffield lograron recrear el cristal dicroico romano combinando nanopartículas de oro y plata en vidrio base, demostrando la alta sensibilidad de la técnica a las condiciones del horno de fundición.

La recreación del efecto dicroico con métodos y materiales antiguos

La especialista en tecnología del vidrio Lisa Hollands y la arqueóloga Caroline Jackson, de la Universidad de Sheffield, lograron replicar el efecto dicroico del cristal romano utilizando un vidrio base similar al de la época e investigando materias primas tradicionales. Tras experimentar con diversos tipos de hornos, concentraciones de oxígeno y sustancias como el azúcar, Hollands formuló una receta capaz de producir el cambio de color de manera consistente empleando únicamente los recursos disponibles para los artesanos de la antigüedad. [1]

La referencia histórica fundamental de este fenómeno es la Copa de Licurgo, un cáliz romano del siglo IV conservado en el Museo Británico. Bajo una iluminación reflejada ordinaria, la copa muestra un tono verde opaco, pero cuando la luz incide directamente a través del cristal, la pieza se transforma exhibiendo un color rojo carmesí. [1]

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Mecanismo físico-químico de las nanopartículas metálicas

La explicación física del fenómeno reside en la presencia de nanopartículas de oro y plata dispersas en la matriz del vidrio. Al ser significativamente más pequeñas que la longitud de onda de la luz visible, estas partículas bloquean y dispersan la luz azul y verde cuando la radiación atraviesa el objeto, dejando pasar únicamente los tonos rojos y naranjas. En contraste, cuando la luz se refleja en la superficie exterior, las nanopartículas dispersan la luz reflejada generando la apariencia verde opaca. [1]

Este proceso de mezcla directa de metales en el vidrio fundido contrasta con los métodos empleados por la NASA en la década de 1960 para fabricar cristal dicroico. La agencia espacial utilizó haces de electrones para vaporizar metales y depositarlos en capas ultrafinas sobre las superficies, protegiendo así a los astronautas de la radiación solar. Los artesanos romanos lograban el efecto mediante la interacción del metal fundido sin recurrir a conceptos teóricos modernos de la física de materiales. [1]

Sensibilidad técnica y límites del control en el horno romano

La reconstrucción en laboratorio puso de manifiesto que el resultado final del cristal era extremadamente sensible a pequeñas variaciones durante el cocido. Según observó Ian Freestone, especialista en materiales arqueológicos del University College London, cambiar la ubicación de la pieza dentro del horno alteraba el color obtenido. Esta alta sensibilidad indica que a los artesanos romanos les resultaba muy difícil controlar de manera estandarizada la tonalidad en sus talleres, sugiriendo que piezas de esta calidad eran fruto de un acierto excepcional. Como ocurre en el análisis de otros objetos de la época romana como el dodecaedro romano, la experimentación arqueológica ayuda a definir las fronteras entre el dominio técnico y las contingencias del proceso artesanal. [1]

Aplicaciones escultóricas y tecnología de materiales

Para comprobar la efectividad de la fórmula en la práctica artística, el equipo reclutó al escultor británico Elliot Walker. Walker confeccionó una escultura de cristal basada en el mito de Licurgo y en la figura del Atlas Farnesio, destinada a ser expuesta en el Museo del Vidrio Turner de la Universidad de Sheffield tras su presentación en el Festival de la Mente. [1]

A pesar de que el vidrio dicroico producido posee un propósito principalmente decorativo y divulgativo, la metodología desarrollada ofrece aplicaciones tecnológicas avanzadas. Los hallazgos sobre la dispersión de luz y el comportamiento de nanopartículas pueden contribuir al desarrollo de nuevos materiales fotónicos y optimizar la vitrificación de residuos radiactivos para su almacenamiento seguro. [1]

EL FORMATO AUDIOVISUAL

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Esta escultura cambia de tono según cómo le dé la luz, y la técnica para lograrlo tiene mil seiscientos años. El secreto de los artesanos romanos consistía en mezclar en el vidrio partículas microscópicas de oro y plata. Al rebotar la luz en la superficie, esas partículas dispersan los tonos verdes; pero cuando la luz cruza el cristal, bloquean el azul y solo dejan pasar rojos y naranjas. Un equipo de la Universidad de Sheffield ha conseguido ahora rehacer esta receta ajustando las condiciones del horno y usando únicamente materiales que ya existían en la época romana. Un nivel de precisión asombroso logrado mediante pura experimentación hace dieciséis siglos.

TRANSPARENCIA EDITORIAL

Fuentes y alcance

Las referencias permiten contrastar la información. Su presencia no equivale a una verificación independiente de todas las afirmaciones.

  1. FUENTE SECUNDARIARomans Made Color-Changing Glass With Ancient Nanotechnology. Scientists Just Discovered How to Replicate the 1,600-Year-Old Marvel
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