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El análisis de cosméticos de 2.000 años en Kazajistán revela ingredientes de la Ruta de la Seda

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Un estudio científico publicado en 2026 analiza fragmentos cosméticos de 2.000 años hallados en tumbas de la cultura Jetyasar en Kazajistán, identificando una base de tiza combinada con aceites aromáticos de canela y ajenjo.

Resultados del análisis químico en los cosméticos de Jetyasar

Un análisis químico presentado en noviembre de 2026 por un equipo internacional de investigadores en la revista científica npj Heritage Science reveló la composición de unos pequeños fragmentos de 2.000 años de antigüedad hallados en tumbas de la cultura Jetyasar, en Kazajistán. El estudio determinó que lo que parecían simples trozos de tiza era una mezcla cosmética elaborada a partir de una base mineral de carbonato cálcico combinada con aceites vegetales aromáticos. Los análisis identificaron compuestos compatibles con el aceite esencial de canela, el ajenjo y posiblemente la menta, lo que evidencia el uso de productos elaborados para el cuidado personal y el flujo comercial a través de la Ruta de la Seda entre los siglos II y IV d. C. [1]

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Contexto del hallazgo en las necrópolis de Tompakasar y Altyn-Asar

Los materiales analizados proceden de las necrópolis de Tompakasar y Altyn-Asar, situadas en la región oriental del mar de Aral. A pesar de que los enterramientos sufrieron saqueos en la Antigüedad, los arqueólogos lograron recuperar en Tompakasar un fragmento blanco junto a una concha de molusco, mientras que en Altyn-Asar se hallaron fragmentos adicionales, un espejo de bronce, cuentas de coral y una fusayola. Los restos óseos examinados pertenecen a dos mujeres que fallecieron entre los 30 y los 39 años, una franja de edad superior a la media estimada de 28 años para las mujeres de esa población. [1]

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Origen de las materias primas y límites de la investigación

Mediante microscopía electrónica, los científicos observaron estructuras calcáreas de microalgas marinas conocidas como cocolitos, confirmando la naturaleza biológica de la tiza. La presencia de canela resulta de particular interés porque no crece en las estepas del mar de Aral; los investigadores plantean que sus aceites llegaron mediante el comercio a larga distancia, considerando el sur de la India o el sur de China como posibles regiones de origen. Mientras que el ajenjo se obtenía localmente en Kazajistán, la mezcla refleja una combinación de ingredientes autóctonos e importados. [1]

Los autores del estudio establecieron límites precisos sobre las conclusiones. Aunque la cromatografía de gases y la espectrometría de masas detectaron más de 300 compuestos orgánicos, parte de ellos corresponden a contaminación moderna acumulada por plásticos, productos de limpieza y derivados del DDT durante su enterramiento y conservación en museos. Asimismo, los científicos aclararon que varias plantas comparten terpenos idénticos, por lo que la lista de ingredientes sigue siendo una hipótesis, y remarcaron que los restos actuales no permiten reconstruir la fórmula exacta ni determinar la forma en que el cosmético se aplicaba sobre la piel. [1]

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Durante décadas, estos trozos blancos encontrados en dos tumbas milenarias de Kazajistán parecían simple tiza olvidada. Al analizarlos en el laboratorio, los científicos descubrieron que tenían una base mineral mezclada con aceites aromáticos. Lo más sorprendente es que detectaron rastro de canela, una planta que no crecía en esas estepas y que probablemente llegó desde el sur de la India por la Ruta de la Seda. Los artesanos de la zona la mezclaron con plantas locales como el ajenjo para elaborar sus propios productos de cuidado personal. Un pequeño detalle que demuestra cómo se cuidaban y comerciaban en la Antigüedad.

TRANSPARENCIA EDITORIAL

Fuentes y alcance

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  1. FUENTE SECUNDARIAUn hallazgo excepcional en dos tumbas de 2.000 años en Kazajistán revela el sorprendente secreto de belleza de unas mujeres de la Ruta de la Seda
  2. FUENTE SECUNDARIAHallazgo en tumbas de Kazajistán revela secretos de belleza de mujeres
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