El avistamiento en la base aérea
El 11 de abril de 1980, la rutina en la base aérea de La Joya, Arequipa, fue interrumpida por la presencia de un objeto volador no identificado. El objeto, descrito como una esfera de aproximadamente 10 metros de diámetro con una cúpula superior de color crema y una base metálica, permanecía estacionario a unos 500 o 600 metros de altura cerca de la pista de aterrizaje, siendo visible para cientos de personas presentes en la instalación militar. [1] [2]
La misión de intercepción
Ante la sospecha de que el objeto pudiera ser un dispositivo de espionaje, el teniente Óscar Santa María Huertas, entonces de 23 años, recibió la orden de despegar en su caza Sukhoi SU-22 para neutralizar la amenaza. El piloto, cuyo indicativo era Cianuro, realizó maniobras de aproximación y, tras posicionarse, disparó una ráfaga de 64 obuses de 30 mm contra el objeto. A pesar de que los proyectiles impactaron en el blanco, el objeto no sufrió daños aparentes ni mostró reacción alguna. [1] [2]
Una persecución inexplicable
Tras el ataque fallido, se inició una persecución que se extendió por varios minutos sobre los cielos de Camaná y Mollendo. Según el testimonio de Santa María, el objeto demostró capacidades de vuelo superiores, evadiendo sus intentos de fijar el blanco y desplazándose a gran velocidad. Incluso tras realizar una maniobra de ataque en picada desde los 19.000 metros de altitud, el piloto observó cómo el objeto se reubicaba a su misma altura, desafiando las capacidades de su aeronave hasta que el combustible del caza obligó a Santa María a regresar a la base. [2]
DEL REEL AL EXPEDIENTE
El caso, en vídeo
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La Joya: ¿por qué 64 obuses no destruyeron ese objeto? El 11 de abril de 1980, el joven teniente peruano Oscar Santa María despegó desde la base aérea de Arequipa a bordo de un cazabombardero Sukhoi SU-22. Frente a él flotaba una esfera metálica de diez metros de diámetro que desafiaba el control del espacio aéreo militar. Durante un intenso combate de veintidós minutos, el piloto logró posicionarse y disparar una ráfaga completa de proyectiles de treinta milímetros directamente contra la estructura. Lejos de derribarlo o dañarlo, los obuses atravesaron o rebotaron sin alterar su trayectoria estable. El objeto reaccionó acelerando verticalmente a velocidades inexplicables para la tecnología de la época. Aquel enfrentamiento documentado sigue siendo el único caso registrado donde un caza oficial abrió fuego directo contra un fenómeno aéreo no identificado.
Fuentes y alcance de este artículo
- FUENTE SECUNDARIAavistamiento de ovni en la base aérea de La Joya, Arequipa, Perú
- FUENTE SECUNDARIAHabla el ex piloto FAP que en 1980 persiguió a un ovni por el cielo de Arequipa
Imagen: Portada y materiales reutilizados del reel de INFONÓICO. Cada recurso indica si es ilustración de IA o material de contexto. No constituyen una verificación del caso.
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