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El diente de capibara de 9 millones de años que reescribe el pasado húmedo de Atacama
El hallazgo de un diente de capibara fósil de 9 millones de años y fitolitos de palmeras en la formación Bahía Inglesa revela que el desierto de Atacama albergó ecosistemas húmedos durante el Mioceno tardío.
El diente que desafía la aridez de Atacama
El hallazgo de un diente de capibara fósil de aproximadamente 9 millones de años en el desierto de Atacama, Chile, ha sorprendido a la comunidad científica al sugerir que esta región, hoy extremadamente árida, albergó ecosistemas de agua dulce en el pasado. Los capibaras modernos son roedores semiacuáticos que dependen de fuentes estables de agua dulce y vegetación abundante para subsistir. Por lo tanto, la presencia de un pariente extinto de estos animales en la formación Bahía Inglesa indica que el entorno del Mioceno tardío contaba con condiciones significativamente más húmedas de lo que se creía, desafiando la teoría tradicional de que el desierto ha sido hiperárido de forma ininterrumpida durante los últimos 40 millones de años. [1] [2] [3]

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Evidencias botánicas de un oasis prehistórico
El molar fosilizado, recuperado en el sitio El Morro dentro de la formación Bahía Inglesa, no es la única evidencia de este cambio paleoclimático. En el mismo estrato sedimentario, los investigadores identificaron fitolitos, que son acumulaciones microscópicas de sílice formadas dentro de los tejidos de las plantas. El análisis de estas estructuras reveló la presencia histórica de palmeras, gramíneas y otras plantas con flores (dicotiledóneas). Esta asociación botánica sugiere que el área costera de Atacama pudo haber tenido un clima templado y húmedo, similar al del sur de California actual, capaz de sostener una vegetación diversa y poblaciones de roedores de gran tamaño. [2] [3]
La hipótesis de la ruta migratoria transcontinental
Para explicar cómo estos roedores de patas cortas llegaron a la costa chilena desde sus áreas de origen al este de los Andes, los científicos han planteado una hipótesis migratoria. Dado que la cordillera andina representa una barrera geográfica de gran altitud y extrema aridez, los investigadores proponen que los ancestros de los capibaras no cruzaron las montañas directamente. En su lugar, se postula que pudieron haber bordeado la cordillera en sentido contrario a las agujas del reloj, desplazándose desde la región de la actual Venezuela hacia el sur a través de corredores de humedales costeros y fluviales de baja altitud. Esta ruta de dispersión transcontinental se presenta como una explicación teórica sólida, aunque aún requiere de más hallazgos fósiles para ser considerada un hecho geológico indiscutible. Así como los geólogos analizan las huellas químicas para descifrar la evolución de los planetas, los paleontólogos examinan restos fósiles para reconstruir estas antiguas rutas de vida. [2] [3]
Límites del hallazgo y debate paleoclimático
A pesar de la relevancia del descubrimiento, los científicos advierten sobre los límites de la interpretación paleoclimática. El hallazgo del diente de este pariente extinto de los capibaras no demuestra de forma categórica que el desierto de Atacama nunca haya sido árido antes del Mioceno; de hecho, otras investigaciones sugieren que su núcleo hiperárido comenzó a formarse mucho antes, entre hace 47 y 33 millones de años. Lo que este fósil respalda es la hipótesis de un Atacama con fases húmedas esporádicas. Además, expertos independientes señalan que el tamaño y peso del diente hacen improbable que haya sido transportado largas distancias por el viento o corrientes fluviales menores desde zonas distantes, lo que refuerza la idea de que estos animales realmente habitaron la región costera de Atacama durante ese intervalo temporal húmedo. [3]
EL FORMATO AUDIOVISUAL
El artículo, en vídeo
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Leer la transcripción del reel
Imagínate encontrar un diente de capibara, un animal que solo vive rodeado de agua, en medio del desierto más seco del mundo. Pues los científicos desenterraron justo eso en el norte de Chile, dentro de una capa de sedimentos marinos. Por lo que se ve, hace casi nueve millones de años el clima era muy diferente y había agua dulce por allí. De hecho, junto al fósil aparecieron restos microscópicos de palmeras y otras plantas que necesitan humedad para crecer. Una prueba de que este secarral no siempre fue tan seco.
TRANSPARENCIA EDITORIAL
Fuentes y alcance
Las referencias permiten contrastar la información. Su presencia no equivale a una verificación independiente de todas las afirmaciones.
- FUENTE SECUNDARIA9-Million-Year-Old Capybara Tooth From Chile Hints at Unexpectedly Wet Conditions in the Ancient Atacama Desert
- FUENTE SECUNDARIA9-Million-Year-Old Capybara Tooth From Chile Hints at Unexpectedly Wet Conditions in the Ancient Atacama Desert - NewsBreak
- FUENTE SECUNDARIA'Freakish' discovery of 9 million-year-old capybara tooth supports idea that Atacama wasn't always a desert


